QUIERO SER EL MEJOR LIDER IV: INFLUENCIA
Por: Leticia Barrios
Existen tres conceptos relacionados con el liderazgo: poder, autoridad-influencia. El poder está vinculado con el concepto de dominio, un estado en el cual se está por encima de otros, por la posición en la que uno se encuentra o por el tipo de recursos con los que se cuenta. La autoridad está vinculada con la capacidad de hacerse obedecer, el revestimiento que uno tiene para mandar. Y por último, la influencia es la capacidad de producir un efecto en los demás. Entre los tres conceptos la influencia es la herramienta vital a desarrollar; aún cuando el poder y la autoridad tienen su contribución, un líder que sabe influir es quien puede lograr los mejores resultados en su equipo de trabajo.
Veamos este ejemplo. En una ocasión tuve la oportunidad de trabajar con dos ejecutivos en una empresa familiar completamente diferentes: uno de ellos, por su posición en el puesto, tenía un gran poder y autoridad frente a toda la organización y el otro, con un puesto menor, lo rebasaba por mucho en influencia. El primero utilizaba su poder y autoridad para pedir resultados a su gente a través de herramientas como el miedo, la amenaza y demostraciones frente a otras personas de lo que era capaz de hacer si no se ejecutaba lo que pedía. El segundo, lograba que su equipo de trabajo rindiera resultados porque les hacía sentir que eran capaces, talentosos, apreciados, importantes y siempre bienvenidos con todos sus defectos y cualidades.
Y he aquí la clave de la influencia: ésta se logra cuando se tiene la capacidad de liberar lo mejor de cada persona (subordinados, colaterales o jefes) aludiendo a estrategias de comunicación que crean estas circunstancias. Paradójicamente, el poder y la autoridad, se dan por sí solas.
Usted sabe amable lector, que mi compromiso con los suscriptores es proporcionales herramientas útiles para poner en práctica lo que la teoría dice, ¿verdad? Pues bien, procederé a compartir con Usted cuatro buenas prácticas para que gane influencia sobre las personas y se le facilite el camino para lograr los resultados que la planeación estratégica de la empresa o su jefe le pide.
1. Reconozca el trabajo bien hecho. Pero para que los reconocimientos y las felicitaciones funcionen, se deben cuidar algunas cosas. De este tema ya hablé ampliamente por lo que le invito a profundizar en ello haciendo clic en la siguiente liga: http://www.barriosconsultores.com.mx/articulos/como-hacer-que-una-felicitacion-funcione.html
2. Si un colaborador cometió errores al hacer su trabajo, pregúntele cómo lo puede corregir, no le de Usted la solución. Si Usted observa un trabajo mal hecho, acérquese al colaborador o llámele a su oficina, haga empatía con él, puntualice lo que hizo mal y pídale que le de ideas sobre cómo lo podrá hacer mejor en la siguiente ocasión.
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Caso
En cierta ocasión trabajé con una auxiliar de reclutamiento de personal que demoraba mucho en conseguir candidato para los diversos puestos que le solicitaban, en tanto que sus otros dos compañeros solían cumplir en un 95% los tiempos fijados. Entonces le mandé a llamar y la conversación se dio más o menos así:
Lety: Es complicado sacar el trabajo cuando hay tanto qué hacer, ¿verdad? (Empatía). Sin embargo, nuestros clientes internos tienen necesidades y esperan que nosotros le demos las personas correctas dentro de los plazos pactados. ¿Qué podrías hacer para mejorar tus tiempos de cumplimiento?
Auxiliar de reclutamiento: no sé… yo creo que las cosas las hago rápidas pero tal vez debería preguntar a mis compañeros cómo le hacen ellos y aprender de sus buenas prácticas.
Lety: esa me parece una buena idea. ¿Cuándo podrías averiguar cómo le hacen ellos?
Auxiliar de reclutamiento: yo creo que en dos días tendré ya las nuevas ideas… el miércoles.
Lety: muy bien, me reuniré contigo el miércoles por la tarde y revisaremos lo que te comentaron para ver cómo las puedes poner en práctica.
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Las ventajas de hacer que las personas den sus propias soluciones radica principalmente en que las correcciones llevadas de esta manera permiten madurar a un colaborador, liberando su propio talento. Además, nunca he conocido a una persona que rebata sus propias ideas.
Una recomendación: las correcciones siempre se hacen en privado.
3. Si un colaborador tiene hábitos qué corregir, de la misma manera que la anterior, pídales una solución específica. Si Usted tiene un colaborador que siempre llega tarde al trabajo y siempre le llama la atención y él le contesta que “no volverá a pasar”, seguramente sí ocurrirá. De la misma manera que la anterior, pídale una solución específica al problema, pero antes, hágale conciencia de las implicaciones que tiene su mal hábito para el equipo de trabajo o los clientes si fuere el caso.
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Caso
Estuve trabajando con un Director de Ventas que a su vez tenía un supervisor que siempre llegaba tarde por las mañanas. Nos reunimos con él.
Lety: me han reportado que siempre llegas 10 ó 15 minutos tarde a la hora de entrada. Cuando tú quieras corregir al personal que te reporta, ¿con qué autoridad moral podrás exigirles que lleguen temprano ellos también? ¿Y si te busca un cliente con una situación importante a resolver, cómo le haremos para resolverlo? (aquí se le genera conciencia del problema).
¿Qué tendrás qué hacer a partir de mañana para que este comportamiento no se vuelva a repetir?
Supervisor: el problema es que debo llevar a mi esposa a su trabajo antes de que yo venga al mío…
Lety: ok, ¿qué harás para solucionarlo?
Supervisor: …mmm…le pediré que nos levantemos 15 minutos antes para que me de tiempo de llevarla y yo llegue a tiempo a la oficina…
Lety: ¡Excelente! Así podrás estar a tu hora y darás buen ejemplo a tus colaboradores.
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Como podrá observar, aunque los tratos son cordiales y amables, la posición de corregir el trabajo mal hecho o los malos hábitos son firmes y directos. Como jefe, Usted está solicitando niveles de desempeño más altos entre su gente pero sin herir su dignidad o autoestima. ¿Resultado? Lo ven a Usted como una persona más justa y equilibrada.
4. Seguimiento.Finalmente, a Usted le están pagando no para que la gente se sienta contenta y animada nada más, sino para dar resultados. Si Usted ha corregido conductas o malos hábitos, no deje de hacerle saber al colaborador que está pendiente de su cambio de conducta. Es muy fácil volver a caer en los viejos hábitos y Usted no debe permitir que esto suceda. Y una manera de evitarlo es estando pendiente si las personas están cumpliendo su palabra. Bastará una frase de reconocimiento breve si la conducta ha sido ajustada tal como: “veo que estás reduciendo tus tiempos de contratación, te felicito por tu esfuerzo”… ó “hoy llegaste 5 minutos antes a la oficina, muy bien, vas por buen camino”… El mensaje que está Usted dando es que le está dando seguimiento a los acuerdos tomados y, al mismo tiempo, es una oportunidad para hacer un reconocimiento.
No le pido mucho. Empiece por practicar tan solo estos nuevos cuatro hábitos. Funciona si los aplica. ¡Siga trabajando para desarrollar sus habilidades de líder exitoso!
