Celular: 045-9991-652 463 / Skipe: barriosconsultores
Contáctenos vía correo electrónico

 

 

 

 

QUIERO SER EL MEJOR LIDER III: ACCION VS CONFORT

Por: Leticia Barrios.  

Cuando una persona se encuentra atrapada en su zona de confort o comodidad evita
hacer todo tipo de cosas que resultan incómodas. Por zona de comodidad vamos a
entender todo el conjunto de creencias y prácticas que nos resultan confortables y
aunque resulte paradójico, muchas personas prefieren moverse dentro de su zona de
confort aún si no obtienen resultados y sabiendo que si emprendieran cosas diferentes
podría ser más efectivo.
 
Las formas más comunes de confort en las que un ejecutivo con posición de mando suele incurrir son las siguientes (analice muy bien lo que sigue, es probable que pudiera estar cayendo en algunas de ellas):
 
1. Falta de tiempo: no importa cuán lejos se encuentra de los resultados que la empresa espera de Usted. Nunca tiene tiempo para emprender acciones preventivas o correctivas. Y cuando llega a tener un espacio en su agenda, encuentra el modo de llenarla haciendo otro tipo de actividades que no le acercarán a sus metas.
 
Esta actitud es confortable pero no efectiva.
 
2. Primero tiene qué saber de todo para emprender algo: esta situación se da cuando Usted,
consciente o inconscientemente justifica su inacción porque le falta tomar otro curso, no ha escuchado la conferencia completa de tal personaje, está a punto de leer el capítulo que habla sobre estrategias que le resuelven la problemática que está enfrentando, es decir, Usted se sitúa en una posición de querer aprender o saber todo lo que concierne sobre un tema que le interesa antes de emprender un plan de acción.
 
Esta actitud es confortable pero no efectiva.
 
3. Autosabotaje: Usted emprende finalmente una acción pero algo sale mal y lo deja a medio camino: no autorizaron el presupuesto para el proyecto, la contratación que venía haciendo se le cayó, subió inesperadamente el consto de un insumo, un cliente que le había dicho que sí se echa para atrás…claro, Usted se justifica arguyendo que todas estas son circunstancias estaban fuera de su control y vuelve a quedar paralizado.
 
Esta actitud es confortable pero no efectiva.
 
4. Procastinación: también llamada dilación. Dice que va a tomar cartas en el asunto sobre algún tema pero le lleva una eternidad dar el primer paso o, simplemente, encuentra que el día de “mañana” será mejor para empezar…o cuando va a iniciar, se interpone algo en el camino y se vuelve a decir a sí mismo que mejor retoma el tema “mañana”… y así sucesivamente.
 
Esta actitud es confortable pero no efectiva.
 
5. Confusión: claro, hay qué empezar a hacer algo pero ¡hay tantas cosas por hacer! ¿Por dónde
empiezo? ¿Qué debería hacer primero y luego en segundo? ¿Emprendo la acción yo solo o se la comento a alguien más?...

Esta actitud es confortable pero no efectiva.

 
6. Negación: alguien le llega con una propuesta diferente, pero Usted se encarga de defender a capa y espada lo que actualmente está haciendo aunque sea ineficiente.
 
Esta actitud es confortable pero no efectiva.
 
7. Falta de aterrizaje de proyectos: Usted tiene ideas geniales, pero son muchas… y se pasa la vida haciendo planes y más planes de manera minuciosa, muy completos, no les falta ningún detalle, pero no concreta ninguno de ellos (he observado que esto suele pasarle a la mayoría de las personas que son muy creativas, tienen dificultad para la ejecución).
 
Esta actitud es confortable pero no efectiva.
 
Locura consiste en seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”… según la definición de Albert Einsten… ¿Por qué los seres humanos tendemos a dejarnos llevar por una inercia cómoda pero inefectiva? En primer lugar porque somos seres de hábitos. Los hábitos nos permiten ser eficientes bajo ciertas circunstancias.
 
Pero también, en el fondo se debe al miedo al rechazo, al fracaso o a parecer tontos frente a los demás: ¿qué tal si hago la llamada al Sr. X y me dice que no acepta mi propuesta? ¿Y si lanzo una campaña para mejorar la atención al cliente pero no funciona? ¿Se molestará esta persona si le llamo para cobrar la factura que debió pagar hace quince días? Los ejecutivos exitosos han aprendido a manejar estas situaciones, anteponiendo sus deseos de logro y motivación sobre sus temores que muchas veces son infundados.
 
Sin embargo, amable lector, siempre procuro darle una buena noticia y una solución a los problemas que se plantean.
 

¿Cómo cultivar el hábito de la acción?

La determinación va de la mano de la acción. No puede haber acción si no hay determinación para hacerlo. Y volvemos a caer en el terreno de la mente. Los pensamientos y las creencias que tenemos son los que marcarán la diferencia. A continuación le planteo un ejercicio que puede ayudarle a romper con la inercia de la inacción. Estos ejercicios están basados en modelos propuestos por Robert Middleton y Byron Katie, destacados autores en temas de superación personal y desarrollo de líderes de negocio. Pero le advierto algo: funciona sólo si hace los ejercicios y los practica de manera regular hasta que forme parte de Usted el nuevo hábito de la acción. NO bastará con solo leer los ejercicios o realizarlos mentalmente. Hay qué escribirlos.

 
1. Haga una lista de todas aquellas actividades que ha estado evitando hacer. Una llamada de seguimiento a un cliente o irlo a visitar, cobrar una factura a una persona morosa, pedirle a ese
proveedor que le de un descuento adicional, hablar con su jefe sobre ese tema tan importante para
Usted, proponer ese maravilloso proyecto de mercadotecnia a la junta directiva, pedirle a un cliente
que lo recomiende con otro, hablar con ese colaborador que siempre tiene una actitud negativa ante las diversas propuestas que Usted hace, convencer a su equipo de trabajo sobre un nuevo sistema de trabajo. Escriba todas aquellas actividades que con solo pensarlas le causan incomodidad, tensión o preocupación o que no hace porque “no tiene tiempo para hacerlas” o no sabe por dónde empezar.
 
2. Marque tres columnas en una hoja horizontal. En la primera de ellas ponga el titulo “Costo
imaginario”, en la segunda columna “Costo real” y en la tercera “Beneficios Potenciales”.
 
3. Costo imaginario. En esta columna Usted escribirá todas aquellas cosas que se le vienen a la  cuando piensa en realizar la actividad, tales como: “el cliente no querrá recibirme”, “el cliente pensará que lo estoy presionando mucho”, “esta persona no querrá pagar su factura atrasada”, “la junta directiva se reirá de mi proyecto”, “mi equipo de trabajo pensará que perdí la razón si le hago tal propuesta”, “voy a incomodar al Sr. X si le pido que me recomiende”, etc.
 
4. Costo real. En esta columna haga una lista de las verdaderas consecuencias que su inacción le
atraerá: “no cerraré un posible contrato”,” el cliente moroso podría terminar no pagándome nunca”,” no podré hacer más eficientes mis costos de compra”, “no podré demostrar a la junta directiva mis
capacidades”, “no conseguiré crecer en la empresa”,” no conseguiré más clientes”, “mi colaborador con carácter difícil seguirá saboteando mis propuestas”, “no llevaré a mi equipo de trabajo a más altos rendimientos”, “perderé dinero”, “perderé oportunidades para ascender y subir de sueldo”, etc.
 
5. Beneficios potenciales: en esta sección describa todas las cosas positivas que podrían pasar si Usted actúa: “habrá nuevos clientes que pregunten por mis servicios”, “aumentaré mi nivel de ventas”, “disminuirá mi cartera vencida”,” tal vez podría obtener otros descuentos con otros productos con mi proveedor”, “mi colaborador con actitud negativa podría volverse más cooperativo”, “mi equipo de trabajo sería más rápido y más eficiente”, “causaría mejor impresión a mis jefes”, “podría ser considerado para el siguiente ascenso”, etc.
 
Al realizar estos ejercicios lo que provocará en Usted es un cambio de perspectiva que le servirá de motor para dejar el efecto paralizante atrás y asumir un nuevo rol mucho más proactivo.
 
Sigo insistiendo: mis líneas están dirigidas para todas aquellas personas que quieren destacarse como líderes  están dispuestas a prepararse y pagar un precio por ello. Usted puede no realizar los ejercicios descritos en estas líneas y decidir quedarse en su zona de confort repitiendo los mismos hábitos que no le acercan a su meta. O puede tomar la decisión ahora mismo de marcar un rumbo diferente a su vida profesional. Es su decisión. Ya sabe cuáles serán los resultados o consecuencias de la opción que desee elegir.
 
En mi próximo artículo veremos algunas estrategias para mejorar su comunicación e influencia en su equipo de trabajo. ¡Le deseo mucho éxito si decide emprender las estrategias sugeridas en este artículo!! Le recuerdo que puedo asesorarle de manera particular sobre dudas u obstáculos en su implementación haciendo uso del servicio gratuito a través de mi sitio web en la sección e-Consultoría. ¡Me dará mucho gusto recibir su e-correspondencia!!!!
 
¡Seguimos en comunicación!