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CÓMO MANEJAR ACTITUDES NEGATIVAS EN UN CURSO

 

Por: Leticia Barrios

 

¿Se ha desvelado preparando un curso o presentación para que luego una o dos personas de su auditorio, con sus actitudes negativas, pongan en riesgo el desarrollo fluido de su conferencia? La semana pasada me ocurrió algo parecido: tuve la oportunidad de aceptar la invitación de una empresa para apoyarles en la formación de su personal; fueron tres grupos de personas a los que capacité, pero hubo uno de ellos en los que, infortunadamente, quedaron asignados dos líderes con pocas ganas de superación y con gran influencia sobre los demás.
¿Cómo manejar este tipo de situaciones? Para todas aquellas personas que han pasado por esta experiencia o por su labor profesional podrían pasarla, quiero compartirles algunos tips y estrategias que suelo aplicar cuando me hallo en este tipo de situaciones.
  1. No lo tome personal. Evidentemente Usted es el receptor de todas sus manifestaciones negativas, sin embargo, en el 98% de los casos es por problemas que tienen con la empresa para la que trabajan, hay inconformidades, sentimientos de injusticia y frustración y encuentran este tipo de foros una oportunidad para hacer sentir su poder, su influencia y su disgusto.
  2. Deje que se expresen. Podría sonar muy arriesgada esta estrategia. Yo la utilicé prestándoles gran atención a lo que decían. La idea es que Usted se convierta en el escape  de las tensiones acumuladas de estas personas. Si teme que esta estrategia podría salirse de sus manos, utilice esta otra, que es una variante de la que le acabo de explicar: indique que habrá un descanso o receso (aunque todavía no esté programado) pero que le interesa conocer más las problemáticas por las que están atravesando. Para ello considera conveniente hablar en privado con algunas personas y pídales a aquellas personas que le están saboteando su trabajo que le manifiesten qué es lo que les está haciendo sentir incómodos de los temas que se están tratando o de la empresa en general.
  3. Mantenga una actitud comprensiva. Hágales saber abiertamente, a ellos  de manera privada y/o frente al grupo que entiende que están pasando una situación difícil.  Sea genuino en su intento por comprender. Si está en sus manos poder ayudarles de alguna forma, pídale que se lo hagan saber y realice las acciones que ellos le han solicitado. No ofrezca ayuda si sinceramente no tiene intención de brindarla.
  4. Mantenga la serenidad ante todo. Por ningún motivo se exalte o pierda la compostura, ya que esto dará pie a que entonces los ataques empiecen a ser contra Usted y entonces se convierta en algo personal. Si llegara este  punto será muy difícil manejar la situación, además de que se pondrán barreras a la comunicación y, por supuesto, al aprendizaje.
  5. De un enfoque de superación personal al contenido de su exposición. Si el tema, el foro y las condiciones lo permiten, sea creativo y dele un giro de superación personal al desarrollo de su conferencia o curso, es decir, hágale saber al auditorio que no importa si están desmotivados o incómodos con la empresa, que los conocimientos que se llevarán en el curso seguramente les servirá para su vida personal y durante el tiempo que dure el curso trate de vincular ejemplos y reflexiones de aplicación individual para que el auditorio encuentre un nuevo sentido a lo que están reflexionando, con la idea de que aún y con todos los problemas circunstanciales por los que estén pasando, el aprendizaje pueda ser, en la medida de lo posible, significativo para ellos.
 
CASO DE ESTUDIO
Trabajé con un grupo de 18 personas, dos de las cuales empezaron a manifestar actitudes negativas incluso antes de iniciar el curso. Sus comentarios giraban en torno a que la empresa no los tomaba en cuenta, los tenían olvidados y que incluso todos los temas contenidos en el curso seguramente los echarían a la basura una vez más.
Al notar estos primeros comentarios, me acerqué a uno de los líderes con actitud negativa y con toda amabilidad le pedí que me explicara por qué consideraba que las cosas tenían qué ser así (aplicación de las estrategias  2 y 3). Se extendió en su plática y al final le dejé claro que entendía perfectamente su posición (debe haber un genuino deseo por entender sus puntos de vista y por qué han adoptado ese papel).
Se calmó por un rato pero una vez pasada la introducción al curso, volvió a intervenir, esta vez frente a todo el grupo, manifestado que “todo se veía muy bonito pero no aplicaba a ellos” y para entonces, se le unió el otro líder que, hasta el momento, había permanecido callado y empezó también a manifestar sus puntos de vista apoyando a su compañero.
Aquí les hice ver que, lo que iban a aprender, lo podían aplicar a su vida personal y a su vida familiar; esta estrategia (la número 5) resultó favorecedora porque el resto del grupo que sí quería aprender y cooperar, les pidió a ambos líderes que lo tomaran por ese lado y que era mejor que la empresa se preocupara por desarrollarlos con estos cursos a que ni siquiera se los dieran.
En un receso me acerqué a uno de los líderes quien se explayó con toda amplitud (de nuevo, herramientas 2 y 3); aproveché para compartir con él dos o tres casos de empresas que tienen condiciones similares y cómo se han resuelto,  tratando de hacerle ver que la empresa para la que trabaja no es la peor del mundo. Desde luego, hay que tomar medidas para mejorar, pero criticando sin sentido no es el camino.
Me parece que esta plática le ayudó a esta persona a liberar su tensión ya que durante el resto del desarrollo del curso de ese día incluso hasta participó en algunas dinámicas aportando de su propia experiencia. Ciertamente hubo momentos en los que se le “acordaba” que estaba a disgusto y participaba en forma negativa, pero ocurrió con menos frecuencia.
Durante todo el tiempo, mantuve la serenidad y un ánimo constructivo, pero al mismo tiempo, dejé clara mi autoridad frente al grupo (estrategia 4). ¡Y claro, al llegar a casa me tomé un buen baño de agua caliente!
El segundo día del curso pareció que estaba frente a otras personas. Todo transcurrió tranquilamente, la gente se comportó de manera más receptiva y al final los dos líderes con actitudes negativas se despidieron con amabilidad de una servidora dando las gracias por la paciencia y haberles escuchado.
 
Como instructores, no debemos tomar una actitud pasiva ante estas situaciones. Aunque en la mayoría de las ocasiones no es mucho lo que podamos hacer por resolver las condiciones que llevan a las personas a sentirse tan desmotivadas en la empresa para la cual trabajan, es importante informar a las autoridades competentes de nuestras observaciones y emitir recomendaciones  que ayuden a la empresa a superar este tipo de situaciones. Cuando se da un curso lo que se busca es aumentar la productividad en una organización y tenemos el deber profesional de hacer todo de nuestra parte para conseguir este objetivo.